lunes, 16 de febrero de 2015

Visión arqueológica de San Juan Nonualco

[Por: Arqueólogo Alfonso Huezo Córdoba]
Detenidas exploraciones arqueológicas practicadas en distintas épocas, nos han permitido descubrir varios asentamientos precolombinos que previamente no habían sido investigados en la comprensión de San Juan Nonualco, ciudad del Departamento de La Paz, situada a 53 kilómetros de la antigua carretera que de San Salvador conduce a Zacatecoluca.
Los acontecimientos aborígenes se encuentran generalmente en las orillas de los ríos que bañan las tierras cálidas de la ciudad: al Poniente, el Río Achinca y al Oriente el Río Amayo. Estas tierras nonualcas inician su asentamiento en las faldas del Volcán Chichontepec y se extienden hasta los linderos del Estero de Jaltepec, en el Océano Pacífico.
Entre los motivos cerámicos aislados recogidos aquí y allá, se han encontrado muchas caras humanas abreviadas o esquematizadas, algunas esqueletiformes, otras ovaladas; también se han hallado caras humanas de facciones muy bien definidas con líneas depuradas, que contrastan con las anteriores por su nivel de perfección, productos sin duda de pueblos más avanzados, que a su vez dejan ver la considerable persistencia humana en dicho lugar.
Allá por el año de 1938, llegaban alumnos de la “Escuela José Simeón Cañas” de Zacatecoluca, llevando “muñecos de barro” encontrados en el Cantón El Golfo jurisdicción de San Juan Nonualco, hallados en trabajos de labranza en la Hacienda “Las Garzas”. El terreno de esta hacienda es levemente ondulado, casi plano, cubierto de pasto y abrojo, más los sitios cultivables. Se han encontrado en este lugar, motivos decorativos incisos, variedad de vasijas y estatuaria del Preclásico. Los motivos en general son rudimentarios y asimétricos y parece ser que el desgrasante utilizado en alguna de esta cerámica es de arena. En los cantones Los Zacatillos y El Sitio, ubicados en terrenos planos al sur de la ciudad, existen manifestaciones de asentamientos precolombinos. Igual sucede en la parte norte de San Juan Nonualco, en los suburbios del Barrio del Calvario más o menos a kilómetro y medio de allí, investigamos por nuestra cuenta, y no sólo encontramos restos de pequeñas estructuras, sino cacharros de barro de distintas formas, caras, estatuaria tanto de barro como tallados en piedra; encontramos así mismo piedras de forma irregular con oquedades circulares y cóncavas conocidas como “piedras de tacitas”, de las cuales aún no se sabe que utilidad prestaban; todo esto en la margen del Río Achinca. Sospechábamos que en la margen nororiente del Río Amayo podríamos encontrar otros asentamientos y en un sondeo que hicimos el 2 de Febrero de 1988, exactamente a la altura del kilómetro 54 de la antigua carretera que de San Salvador conduce hacia Zacatecoluca, encontramos un sitio arqueológico en la Finca “Marín”. El referido lugar se extiende desde la margen oriental del Río Amayo hasta la calle de tierra que conduce a los cantones El Pajal, El Chile y La Laguneta. Mismo lugar en el que se aprecian tres túmulos o montículos en un triángulo separados uno de los otros por 15 metros de distancia, tal parece que se trata de un lugar de enterramientos.
Si los nahoas en una época dada penetraron a la región maya, tuvo que haber una interacción entre la cultura dominante y la dominada. De allí las características formas de ceramios y otros testimonios elaborados en aquellas fechas, gracias a la influencia de culturas mixtas que intercalaban sus técnicas en el arte.

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